El Narrador

El Narrador
Alexander Chaucer. 1751- ¿? (2da vida)

Cáp. 18: De vuelta a mi contexto cotidiano

sábado 31 de julio de 2010

 

-¡Alexander, Alexander, despierta... hay que ir a trabajar!- la voz de Maximilian detras de la puerta sonaba como si me estuvieran hablando desde abajo del agua ¿Qué hora era? peresosamente aparté la almohada sobre mi cabeza. El despertador no había sonado y eran las 7:45.
-¡Vamos a llegar tarde!- urgió de nuevo la voz de Max tras la puerta.

<<...Soy un vampiro que debe rendirle cuentas a un humano solo para poder estar con "ellos"... ¡que porquería de vida he elegido!...>> Me senté en la cama.

-¡Bebemos sangre humana y trabajamos para ellos!- dije alzando la voz para que él me escuchara- no tenemos gastos de alimentos, de luz, agua o calefacción ¿por qué mierda no tenemos un auto para ir al trabajo?- escuché su risa queda al otro lado de la puerta.
-¡Normalmente un sueldo de peluquero no bastaría para comprar un vehículo que aguante el uso constante!- respondió Maximilian conteniendo una carcajada.
Me levanté para vestirme.
-¡Soy un depredador de 200 o 300 años!¡Sobreviví bastante tiempo sin transporte y seguramente soy más rápido que esas cosas! Pero no pido un Infiniti Q45 o un BMW 760 Li... ¿quizás un Kia Cerato?- escuche que Max decía algo al respecto mientras me ponía los zapatos.
-¿Qué dices?
-¡Que si ahora quieres cambiar de rubro a taxista, yo no me interpondré! jajaja
-Mmmh- medité, no conocía mucho de autos, pero Maximilian tenía razón, ese modelo por lo general lo usaban los tipos de los taxis. Salí del cuarto y me encontré con él, observaba el piso de la sala aun cubierto de plumas y cuando me escuchó salir de la habitación, se volteó a mirarme.
-No he vivido tanto como vampiro como para haber ahorrado millones de dólares- lo observé por un momento y sonreí
-No, tú no, pero tu colega sí- un brillo extraño corrió por sus ojos.

Durante las guerras napoleonicas no era seguro recorrer el mundo con un bolsito repleto de monedas de oro atado al cuerpo, pero de alguna forma, Geovanni, se las arregló para vivir permitiéndose ciertos lujos. Con el tiempo aprendí que mi maestro hacía inversiones en la bolsa de valores y tenía guardados en diferentes cuentas cientos de millones a nombre de diferentes personalidades y así podía darse a la buena vida sin deberle nada a nadie. Sin embargo, yo tuve que sortear obstáculos cuando le llegó el desdichado fin a mi creador <<...ja, jaja, já...>>. Supongo que en mi etapa de rebeldía no anticipé la estreches económica y muchas veces me vi forzado a vagabundear sin tener un techo donde ir por no tener dinero con qué pagar. Luego de muchos intentos fallidos para hacerme con la fortuna de algún(a) magnate ingenuo(a) (una estrategia no menos utilizada por algunos de Ud., lector) me vi en la situación de trabajar para los humanos, cosa que se me hacia fácil gracias a la facultad de sed esporádica. De esta manera, amasé una módica fortuna que estaba dispersa por aquí y por allá...
-¡Dime! Si tanto alegas por un auto ¿Por qué aún no te lo haz comprado?-

Maximilian había dicho, momentos antes, que la reparación del sofá saldría de mi "pudiente" bolsillo, luego salió del apartamento seguido por una fila de plumas blancas y ahora llamaba al ascensor.
-Porque..- saqué su mano del botón que decía "baja", él me miró extrañado -¿Qué tal si hoy nos vamos por las escaleras?- su expresión me hacía sentir de otro mundo -¡Es más rápido y... más divertido!- traté de ocultar mi nerviosismo ante la espectativa de otro ataque de claustrofobia.
-Ok!- repuso sin comentarios, aunque su tono decía que no estaba completamente convencido de lo que le había dicho.

Bajamos.
-¿Entonces?
-¿Ah?- lo miré ceñudo mientras bajaba los peldaños con cierta rapidez.
-¡Tu respuesta!- comprendí que se refería al tema de los autos.
-Es que... ¡No sé!- eso sonó jovial - creo que si hubiese tenido auto ya conocería todo el mundo y eso sería aburrido- Max me miró con incredulidad. Yo resople ante su mueca, impaciente al ver que mi compañero no entendía algo que para mí resultaba tan obvio básico -¡Por favor! ¡tengo 200 años y toda la eternidad por delante! ¿No crees que si todo fuera tan sencillo, mi existencia sería aburrida y jodidamente monótona?
-¿Entonces por eso es que no vives en el penhouse del edificio y no eres dueño de una enorme empresa multinacional? ¡Así de simple!- Max tenía algo de inocencia mezclada en la sorpresa de sus ojos. Estaba a punto de empezar a creer que por fin tomaba algo enserio, cuando concluyó su frase con:
-¡Vaya y creía que YA eras una especie rara de sadomasoquista!- el énfasis en el pretérito de su comentario me dejó en claro que aun era demasiado joven, tanto como persona como vampiro, para entender mi posición ante la inmortalidad. Si, porque sobrellevar este peso que otros te dieron, es parecido a jugar un juego de video sin que hallan horarios que te limiten cuanto tiempo le dedicas a tu dichoso jueguito... lo divertido no está en derrotar al ultimo monstruo agotando todos los niveles ¡no! justamente esta en lo contrario: enfrentar los retos, superar barreras, llegar a los límites y notar que aun hay otros con los que soñar sobrepasar... sin eso, todo se torna vacío, de una sencillez casi obscena, insulsa sin sentido... te dan ganas de terminar con la vida y pensamientos suicidas comienzan a correr por tu cabeza, pensamientos que se hacen más fuertes al notar que aquello es imposible siendo inmortal. Lo lamentable de esta situación, es saber que esa parte humana, justamente aquella que te dice que lo que no tienes es lo que quieres, no desaparece con morir y renacer otra vez... hay que hacer otras cosas aun más terroríficas para conseguir acallarla.

No pude evitar estar molesto cuando Zeta se apareció junto a Jane en la beutique. Todo el esfuerzo gastado durante esos tres meses en tratar de tener una cara de "buenos amigos" se fue al tacho de la basura cuando comprendí que la presencia de la pareja de bultos de sangre, serían un impedimento más (eso era lo más seguro) en el caso de intentar un escape para buscar a Charlotte. No sabía que toda esta situación vivida en los últimos dos días había profanado tanto casi todos los aspectos de mi personalidad.
-¡Hey, desaparecido en acción! ¿Donde te habías metido?- fue el saludo de Zeta. Por toda respuesta gruñí. Luego escuché que Jane le decía por lo bajo:
-Parece que la visita a su madre en California no le sentó muy bien-

<<...¿Visita a mi madre? ¡en California!... mmm... ¡Maximilian y sus infantiles escusas para cubrirme!...>>

-Hola, Zeta... Jane- Max traía un secador de pelo enorme en las manos. Su saludo fue efusivo, casi me dió la impresión de que en serio se alegraba de ver a la feliz parea de pseudo-primates subnormales que llegaba a tiempo para ocupar dos butacas recién desocupadas -¿Qué cuentan hoy?
Desde que los conocí,me sorprendió que siempre tuviesen algo que decir, a pesar de todo el tiempo que pasaban con nosotros. Paracía que en el transcurso de las 14 horas que calculo, no nos veíamos, les pasaran un millón de desventuras y anécdotas. Exagero poco si digo que por un momento creí que vivían toda una vida todos los días, ni yo con mis 200, 300 años podría hablar de mí con tanta fluidez como lo hacían ellos. Jamás paraban de hablar y cuando alguien más comentaba algo, no podían evitar interrumpirlo para seguir con su incesante parloteo, por lo demás, tenían la capacidad de incluir a todos en la Beutique en su execiba cháchara, así que las señoras hablaban y se entretenían con las innumerables aventuras de ese par. Debo reconocer que había momentos en los que era interesante su conversación, pero pronto caían en vanalidades y asuntos superfluos como farándula popular: "¡Oh, que increible! Angelina Jolie y Brad Pitt adoptaron a su vigésimo hijo" muy estimulante resultaba saberlo.
-¿Sabes Max?- empecé, se me había ocurrido una gran escusa para mandarme a cambiar -¡De verdad estoy harto de caminar tanto para llegar al trabajo! ¡El transporte público es una mugre! y qué decir del subterráneo ¡una inmundicia!
-¿Lo decidiste? ¿Compraras un auto?- Maximilian mantuvo su mirada en la permanente de la cliente que atendía. Jane, que estaba atenta escuchando, exclamó sin ocultar su entusiasmo:
-¡Un auto!¡cool! Así podremos ir a pasear con ustedes y nos podrán ir a ver a la casa cuando nazca Tifanny- Maximilian desvió sus ojos para mirar a la chica.
-¿Tifanny?- su tono era alegre -¿ya saben que es niña?
-¡Oh, si! ayer en la ecografía, vimos que era una nenita sana de 3 meses- la futura madre acarició su prominente vientre. Zeta, quien estaba a su lado,le acarició el dorso de la mano diciendo:
-amor, sabes bien que a esta altura, aun no podemos decir que es niña o niño
<<...no creo que la hija de este par de idiotas sepa qué clase de padres tendrá...>>
-¡No importa, seremos muy felices los tres!- ella le correspondió con un beso en la mejilla.
Aquella muestra de afecto me encogió las tripas, tuve que apoyarme en una mesa cercana para no demostrar mi debilidad. Los tórtolos se sonrieron y volvieron a tomar sus manos, lo que me provocó otro retorcijón, esta vez se fue hacia la garganta, era parecido a la sensación del vómito, hace bastante tiempo que no lo sentía, pero bien sabía que aquello no podía ser debido a que nosotros, los antropofagos no podemos vomitar, gracias a que nuestro metabolismo y estructura digestiva impide cualquier tipo de reflujo... debes saber lector, que la sangre, ya sea humana o animal, de por sí no es muy nutritiva y nuestro cuerpo no puede darse el lujo de desperdiciarla, por muy asqueados o mareados que estemos. Sin embargo a a pesar de que me pareció una sensacion muy ajena, sabía que era producto de algo que renegaba hasta no poder más... trate de disimular y seguí hablando:
-¡Cómo te decía, Max!- traté de imprimir lo máximo de desdén en aquella frase. Jane y Zeta ya estaban acostumbrados a que los tratara con la punta del pie. Nunca supe si ellos no lo notaban o lo tomaban como una broma -Creo que iré hoy mismo al banco para sacar dinero- mi compañero abrió los ojos de par en par.
-¿Hoy mismo?- dijo con recelo.
-¡Si! ¿Hay algún problema?- mi voz sonó inocente.
-Es que... acabas de LLEGAR de ver a tu VISITA-A-TU-MADRE- su voz me hizo comprender que mi ausencia de los dos últimos días no era compatible con algunas horas libres para ir a comprar o siquiera salir del trabajo. Continuó -recuerda el escandalo que armó Madame Le Pupe, esta mañana-

!!Oh!! sí que lo recordaba, casi perfectamente, me atrevería a decir.

1 Suspiros:

**·· Kuriray ··&amp; ·· Feña ··** dijo...

POR FIN LA ENTRADA 30!!!!
HACE CALETA QUE NO SUBÍA NADA Y AHORA TENGO 0 TIEMPO PARA DECIR ALGO ASÍ QUE ME VOY ESPERANDO QUE ALGUIEN SE ACUERDE DE QUE ERA UN FAN DE ESTE PAR DE VAMPIROS LELO XD

ya un besito a todas las que esperaron pacientemete or una fukcin entrada nueva :D
chicos?

Max_: aleluuuyaaaaaaa
Alex: por fin

gracias chicos por su aporte ¬¬ fue muy importante

ya eso
chau